Zania pasó la noche sola con su cuerpo magullado y su falda hecha jirones. Su padre la habia llevado nuevamente hasta el bar y ahi la habia dejado afuera, olvidada hasta que él saliera.
Xavier, estaba preocupado; Zania no habia llegado, su padre habia llegado solo anoche, ebrio. Salio a buscar por las calles hasta que la encontró en la mañana, humeda y tirada sobre un charco.
"Vamos a huir", le dijo. "¡Él nos golpea incesantemente! No puede seguir asi Zania, él es un maldito. Nunca cambiara." La miraba con las lagrimas callendo de sus ojos e intentando esbozar una sonrisa. "Conozco un lugar, debajo de la ciudad donde nos centraremos en lo perdido para siempre!"
Ella solo lo miraba con una profunda depresión.
Ellos vivian solos, su padre era un alcoholico que los golpeaba a los dos. Xavir tenia 17 años, Zania era un año menor. Su madre habia muerto unos años despues del nacimiento de ella.
"He visto la vagabundos salir de entre la clandestinidad. Ellos deambulan por las catacumbas y en todas partes debajo de ... Podríamos vivir en secreto, lejos de la sociedad! "
Esa noche, lejos de la puesta del sol, los dos se escaparon de casa; corriendo en silencio, buscando a través de la oscura ciudad derribar las frias rejillas y las barras negras del cementerio.
Cuando entraron, desde la profundidades despertó, y los notó a ellos; sonrio ...
Zania seguia a su hermano. Sentia miedo, apenas evitaba que las lagrimas corrieran por su rostro. No por querer parecer fuerte ante su hermano. Temia que su llanto despertara a las cosas que estan mas alla. Los sonidos de la noche la asustaban. "Tengo miedo", sussuro.
"Sólo cierra los oídos", dijo Xavier. "¡Los huérfanos siempre están rodeados de estas cosas!"
Mientras él, los miraba a una distancia prudente. Sonriendo forzadamente, con una muesca, los dientes torcidos y su mandibula tirada, amplia y resquebrajada.
'La humedad y el viento le prohibió hablar!' pensó.
Xavier encontro una catacumba, parecia calida; al menos lo suficiente como para albergarlos a los dos.
"Toma mi mano, encontraremos la manera de entrar. Vamos a estar en una alcoba ¡Nadie sabrá de nosotros! Podemos vivir en secreto", Xavier miro a su hermana y le dedico una sonrisa. "¡lejos de la sociedad!"
Él se mantenia al margen, observando cada uno de sus movimientos. Esperando el momento, aguardando para saborear cada instante.
'Ellos, gatitos mojados, con sus diminutas patitas rasgando en la podredumbre de rocas y agua. Ellos de piel, excavando profundamente, donde la oscuridad se instala en las esquinas y las marcas de los dientes, son invisibles a los ojos hundidos y maltrechos.'
Cuando Xavier abrio la puerta del mausoleo por fin vieron las fauces que los esperaban. Dos enormes bestias con los ojos amarillos parecian sonreirles.
Empezaron a gritar.
"Vamos corre a prisa", grito Xavier, "¡antes de que nos tragen!"
"Corre, mi querido niño, ¡ya asegúrate de no seguir cerca!" grito.
"Tenemos que ocultarnos", Xavier se movia desesperadamente de un lado a otro, buscando un lugar donde esconderse entre los osarios y las tumbas. "Lejos de monstruosidades!" Las dos bestias los buscaban, son sus quijadas abiertas, babeantes, llenas de colmillos. Zania permanecia callada detras de su hermano, Ahora si temia hacer algun ruido que llamara la atencion de esas bestias oscuras.
"La próxima semana, el próximo año. Es alguien que escucha bajo sus pies. Se paran, y se inclinan, rezando con el ceño fruncido. ¿Que escuchan ellos? ...
¡El ahogamiento!" La creatura de la sonrisa malevola salio de la nada, atrapando entre sus garras a Xavier, ahorcandolo ante la mirada impavida de Zania.
Pronto el cuerpo inerte de su hermano cayó frente a ella. No pudo gritar, no pudo hacer ningun ruido, no logro moverse. Ryder se acerco a ella, acaricio su mejilla mientras ella miraba esa sonrisa macabra. Ninguna lagrima corrio cuando la mordio en el cuello.
No, el viento no canta justo debajo de la calle ...
"Él está aquí conmigo, me ha dicho que sólo podriamos ser dos. Solo dos los que vivieramos bajo estas catacumbas. Por lo tanto, si has muerto, ¿por qué, entonces yo he de morir también!" Zania miraba el cadaver de su hermano, acaricio la cabeza de Xavier, y le dedico una ultima sonrisa; antes de que las hienas se alimentaran con su cadaver.
La vida es dolor.
Es un infinito más de interacciones sin sentido, lleno con sentimientos de abandono y traición. Se acaba antes de que la mayoría reconozca su significado, y su corta su duración esta plagada de enfermedades, conflicto y miseria.
Si, la vida es dolor.
Pero no tiene por que ser así.
Es un infinito más de interacciones sin sentido, lleno con sentimientos de abandono y traición. Se acaba antes de que la mayoría reconozca su significado, y su corta su duración esta plagada de enfermedades, conflicto y miseria.
Si, la vida es dolor.
Pero no tiene por que ser así.
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