La vida es dolor.
Es un infinito más de interacciones sin sentido, lleno con sentimientos de abandono y traición. Se acaba antes de que la mayoría reconozca su significado, y su corta su duración esta plagada de enfermedades, conflicto y miseria.
Si, la vida es dolor.
Pero no tiene por que ser así.

lunes, 24 de marzo de 2008

Muñecos

El sotano era un lugar humedo y gris, no entraba demasiada luz por las rendijas; a Simeon le parecia suficiente, si no es que demaisada. Sus actividades exigian que el lugar tuviera poca luz, si es que exisitia alguna. Era mejor estar a oscuras, o al palido reflejo de una sola vela en el otro rincon del lugar a la atenuante luz de un foco o de la luz del sol.

Simeon sostenia un muñeco en sus manos, susurandole al oido. Era de tela, relleno de esa felpa de tacto suave y aspero a las manos. Simeon se preguntaba como podian convivir esas dos cualidades tan diferentes en un mismo objeto. Estaba fascinado con esa idea.

El muñeco, aunque relleno; parecia mas la resemblanza de un hombre alto y delgado, largirucho seria mejor decir; con un rostro ambiguo dibujado en su cabeza. Esta era la parte mas importante para Simeon.

"Te sientes triste pequeño amigo mio," acercó la cabeza del muñeco a sus labios. "Te sientes solo entre todo el mundo, pronto no estaras solo..." Le dio un calido beso en la frente al muñeco. "Pronto tendras compañia..."

Apreto el cuello del muñeco por un instante, en el segundo siguiente retiro sus manos; se reprendio a si mismo por dejarse llevar por la situacion; debilidad y poder en un mismo instante, pensó. Esto era lo que para toda su vida pareceria un misterio, lo que para él era una obsesion.

Pero ya no tendria que preguntarse, seguia experimentadno todas esos opuestos en la vida.
"Se acerca el momento y lo sabes, ¿verdad?", se acerco de nuevo al muñeco. "Vamos, ya no estaras solo cuando estes con nosotros... entre nosotros... junto a nosotros...", Acaricio la cabeza del muñeco. "Tu sabes que debes hacer.."

Dejo al muñeco recargado pesadamente sobre la pared. Y entonces comenzo a tejer un nuevo muñeco, algo diferente; esta vez seria una muñeca, una mujer. Tomo la tela de seda, azul profundo. La figura de la muñeca era esbelta, los lazos que simulaban el cabello eran cafes.

Por un momento volteo a ver el muñeco. Sonrió. Era un gusto ver como corria la sangre por los brazos rellenos de felpa del muñeco. "Sabes.. mentí, relamente estamos solos en este mundo y en el otro.."
Termino de coser la muñeca. Se acerco a su cabeza, la acaricio. "No te sientes hermosa ¿verdad? Todos somos hermosos en el mas alla.."

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